domingo, julio 25, 2004

I don't wanna be Marla Singer...

Sabado en la noche, la lluvia cae copiosa sobre el techo de policarbonato del jardín de invierno. Encerrados en esta cueva de concreto necesitamos la fragilidad de un polímero para darnos cuenta de la humeda violencia que la naturaleza descarga sobre nosotros esta noche, otrora bienvenida para nuestro crecimiento, hoy una molestia cuando decidimos evitar que lave nuestras penas.

El alcohol y las personas que comparten mi vida util han hecho estragos en mi organismo esta semana, hoy no puedo consumir mas que porquerías que a la larga (aunque mas pronto de lo que deberían) me harán mal tambien, pero al menos sin que me entren ganas de vomitar.
Quizas debí haber alquilado otra pelicula... me molesta encontrarme en estas situaciones, si pienso durante un segundo mientras recorro un camino sobre lo que estoy haciendo, si levanto la vista, ya veo a alguien haciendo lo mismo, solo que antes, y sin habernos conocido. ¿Cuanto camino se pierde durante ese segundo? En una caminata normal poco mas de un metro, en una tarde ocupada serán 10mts, mientras sueño y acomodo mis ideas del día son 1000m en una decisión importante y comprometida 300.000 km...

No nos pongamos extremos, el camino no se pierde, el camino sigue una misma direccion aunque decidamos irnos a un lado para sastisfacer nuestras necesidades fisiologicas, pero en ese trayecto, el segundo en que tu vista y mente se desvía, caminas a la deriva sin prestar atención a los obstaculos ocacionales, a las señales de peligro, a las pendientes y accidentes del terreno...

¿Es ese momento de vulnerabilidad el que aprovechan las cosas para tornarse importantes? ¿O porque somos vulnerables parecen gran cosa? Los hechos en si son vanalidades, lo malo es el trayecto de camino en el que dejamos de tener conciencia y como podemos llegar a matarnos si no vemos el hoyo del medio o caernos por el barranco del costado y no saber donde terminamos cayendo...

¿Donde, demonios, estoy parada?

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