Bueno, creo que hoy es mi primer día "normal" en mucho tiempo, aprovecharé, entonces, para excusar mi ausencia por estos lares.
Son las 8:20AM, me encuentro preparando un par de materias para rendir, estoy tomándome un suave mate con hierbas, la casa esta silenciosa y la lista de contactos en mi mensajero instantáneo desierta.
Terminé de leer hace unos días el ultimo libro que me sacudió la cabeza y volví a retomar uno de Saramago que no me habia resultado demasiado interesante y habia dejado por la mitad ("Todos los nombres", si les interesa).
Cada libro que leemos nos deja una huella; sea bonita y agradable o repugnante y olvidable;
A veces me pasa que me encuentro con un libro que llevaba años buscándome y cuando pasa eso el shock es inevitable. Más que nada porque suele suceder en un momento asombrósamente oportuno, como si hubiera estado siguiendome y oyendome hablando sola, como un dedicado detective, buscando el momento justo para presentarse ante mis ojos para que yo lo tome y no lo deje pasar como parte del decorado que acondiciona mi vida diaria, como quien tira bengalas, sabiendo que serán mejor vistas durante la noche.
Cuando termino de leer el libro en cuestión, me vuelvo a preguntar si un objeto inanimado, como un libro, tiene capacidad de manifestarse de algun modo ante ciertas personas o si no es voluntad de un ser superior omnipresente/potente que tiene como hobby interesarse por los pensamientos particulares de los individuos con los que trata sin poder evitarlo, en su calidad de omnipresente, claro.
Después me pregunto si no será la propia voluntad del autor que -através de los años que pasan entre que plasma sus ideas en el papel y el momento en que se meten en mi cerebro- va ganando fuerza como el aleteo de las mariposas, culpable de cada catastrofe de la tierra (¿por qué no las exterminan?) y entonces la simple manifestación del deseo de ser leído y comprendido por alguien distinto a su persona se transforma en una conspiración del universo para que yo tome ese maldito libro en ese maldito momento y me vuelva condenadamente loca pensando en estas cosas.
Luego no me pregunto más nada, no vaya a ser cosa que ande por ahi acechando otro monstruo de papel y tapa de cartón buscando la oportunidad de atacar y apoderarse de mi mente en lo que tarde en leerlo.
martes, julio 18, 2006
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